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domingo, 8 de marzo de 2009

AMALUR (Madre Tierra)

Esto me lo contó AITONA (el abuelo), ocurrió hace mucho, mucho tiempo cuando la Tierra hablaba con los hombres. Dicen que un día Ama Lur les dijo a un niño y a una niña: “Yo soy Ama Lur, Ama (la madre) de todo lo que existe: del sol y e la luna, de los animales, del hombre, de las plantas, de las piedras y de todo lo que es. Todo lo que existe estuvo una vez dentro de mí, y yo lo dejé salir fuera de mí y todo regresará algún día a mi interior.
Ustedes irán y les contarán a sus padres que podrán tomar de mí todo lo que yo tengo para darles, que son mis suelos con sus animales, mis aguas, mis minerales y mis piedras. Pero yo guardo un tesoro justo en mi centro y ese no deberá ser tocado. De lo contrario enfermaré y ya no podré cuidarlos y se alterarán, y entonces todos los hombres sufrirán porque yo soy la madre de todos.
Entonces los niños le contaron a AITA (al padre) y a AMA (la madre) lo que AMA LUR les había dicho y ellos a su vez, les contaron a otros y poco a poco todos en el mundo sabían lo que Ama Lur les había pedido. Al principio todo iba bien: Ama Lur les daba buenas cosechas y pasturas abundantes para sus animales y ríos transparentes llenos de peces. Nadie era rico pero tampoco había pobres. La mayoría estaba contenta y en el tiempo libre iban a dar paseos a las playas, las montañas y los bosques y en invierno hacían hermosas prendas tejidas y objetos tallados en madera. Pero había un hombre que codiciaba el tesoro de las entrañas de Ama Lur y andaba buscando otros que le ayudasen a encontrarlo. Y les decía: “Lo que ha dicho Ama Lur es mentira. Ella no es una persona como nosotros y nada le pasará si tomamos su tesoro. ¿O es que quiere hacernos creer que enfermará como si a uno de nosotros le cortaran un brazo o le arrancasen el corazón?”
Muchas personas eran codiciosas y aceptaron ayudar a ese hombre, y con picos y palas cavaron en muchos lugares hasta que, siguiendo el túnel que habían construido desde la base de un volcán extinguido, vieron a poca distancia de sus manos las riquezas de Ama Lur: piedras preciosas, oro, plata y otros elementos que ellos no conocían y que emitían hermosos arco iris de luz. Pero cuando el primero de ellos rozó con su mano una piedra preciosa del tesoro, el túnel tembló y un derrumbe separó a los hombres del corazón de Ama Lur. Y desde entonces ella dejó de hablarle a los hombres y, aunque aún les regala todos sus dones: su aire, su agua, su suelo, sus animales y sus plantas, de tanto en tanto surgen de su interior herido, señales de la enfermedad que le causaron los hombres cuando tiembla o se inunda, se congela o se recalienta.
Pero aitona dice que algún día se sanará y entonces volverá a hablar a los hombres y como soy pequeño tal vez pueda llegar a conocer su voz algún día.

Relato extraido del libro "Seres Vascos Extraordinarios" del Centro Vasco "Toki Eder" de José C. Paz (Argentina), Autoras: Ma. Inés Mogaburu, Romina Ganiko, Ma. Soledad Fernándes Oñederra y María Fernández Castelli.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hermoso relato, cuando puedan suban alguno más, para leerle a mis nietos

pinpilinpauxa dijo...

Kaixo ! Me alegro que te gustara el relato. Les comento que la autora de los textos es María Inés Mogaburu y la autora de los dibujos, Romina Ganiko. Sinceramente creo que el mérito principal corresponde a ellas, por eso es justicia comentarlo.
Agur eta musuak eta zorionk !!!!
Mariana Fdez Castelli