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domingo, 5 de febrero de 2012

LOS PRESOS VASCOS por César Arrondo (*)

En Euskal Herria se esta viviendo un presente por demás ilusionante, a partir de un camino que se ha comenzado a transitar, cuyo fin es lograr resolver el conflicto político y además, que el pueblo vasco pueda ejercer su derecho a decidir. Existe un pueblo, una Nación, Euskal Herria, que quiere ejercer sus derechos civiles y políticos y decidir en forma democrática su futuro. Ya se han dado pasos importantes en ese sentido y se han producido importantes gestos políticos, los cuales, han sido acompañados por la comunidad internacional y especialmente por la Comisión de Expertos, que ha ofrecido sus servicios de mediación, para lograr destrabar el bloqueo e inmovilismo impuesto por los estados francés y español.
Pero la ceguera y la negación de una Nación por parte de los estados implicados en el contencioso vasco, hasta ahora ha podido más, lo cual no hace más que presentarnos a sus gobernantes, como dos simples administradores, sin categoría política, a los que sólo los desvelan, los resultados de la macroeconomía.
No son buenas las señales que hoy se emiten desde los estados español y francés, en cuanto a dar pasos dirección a la resolución del conflicto político vasco. Pero desde Euskal Herria, se debe hacer una lectura inteligente,  y apoyarse en el aval político que le han otorgado las más de 110.000 personas que abarrotaron el 7 de enero las calles de la ciudad de Bilbao. En tal sentido, hay que continuar trabajando, para hacer frente a las amenazas, persecuciones, detenciones y a la tutela judicial de la actividad política vasca.
No podemos permitir que se continúen llevando a nuestros jóvenes vascos a la cárcel, por pegar carteles, solicitar derechos políticos, libertad y autodeterminación, para devolvernos, en el mejor de los casos, a personas que se  encuentran en el cenit de sus vidas, con las cabezas nevadas, el corazón destruido y una vida plagada de sufrimiento, motivo de la reclusión, la vejación y la dispersión.
En consecuencia, debemos seguir luchando, por medio de la movilización social y la concientización de nuestro pueblo y de la comunidad internacional, siempre por las vías civiles, pacíficas y democráticas, conjuntamente con nuestros representante en Madrid, los cuales, presentarán seguramente en breve,  una serie de iniciativas para poder lograr un cambio radical de la política penitenciaria. La tarea no será fácil, pero no se debe caer en provocaciones y hay que continuar militando con mayor compromiso, para que los presos vascos sean trasladados en el corto plazo a Euskal Herria.
A la situación de la dispersión antes mencionada, hay que sumarle el sacrificio de los familiares y amigos que deben trasladarse a  grandes distancias todas las  semanas, con el fin de estar al menos unas horas con sus hijos, hermanos y amigos. En tal sentido, se debe dar inmediata  libertad, a aquellos presos que  están enfermos, se debe derogar inmediatamente la Ley 197/2006 y exigir la revisión de los procesos judiciales contra las instituciones sociales y políticas vascas, como así también, reclamar la inmediata  anulación de las prohibiciones de la actividad política a militantes que gozan de una precaria libertad domiciliaria y exigir la libertad de aquellos presos políticos vascos que han cumplido los dos tercios de la condena impuesta.
La primera acción del año para el reclamo de los derechos de los presos vascos tuvo lugar el  día 7 de enero en Bilbao, y allí  se pudo apreciar con la participación de miles de ciudadanas y ciudadanos vascos en la calle, cual es el sentir del pueblo vasco, el cual seguirá luchando por los derechos de sus presos y exiliados. En tal sentido, esa debe ser nuestra labor, la que nos debe convocar a todos, y cuyo objetivo principal, es que los presos y los exiliados vascos vuelvan pronto a casa.




(*) el Prof. César Arrondo es docente de laUniversidad Nacional de La Plata/Argentina

1 comentario:

Anónimo dijo...

Las distancias de los familiares....Si bién es cierto, que nadie tiene que pagar por los errores y crimenes ajenos, Paremos un momento. Pensemos en esas personas que viajan al cementerio y no pueden hablar con sus familiares. Señores, estar condenado por un cochebomba o un tiro en la nuca, no es hacer política.
Recordemos también, el carácter especial de esos presos. Alejados de presos comunes, con condiciones especiales, para que no sufran agresiones. Condenados, no en solitario, si no que localizados en carceles concretas (Topas), con sus afines.
Dejemos la demagogia, y respetemos las posturas políticas de todos.