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Concordia, Entre Ríos, Rep. Argentina - Contacto: info.akelarre@gmail.com

miércoles, 23 de junio de 2010

AL CAER LA NOCHE, LAS BRUJAS BAILARAN JUNTO A LA HOGUERA...

Con la llegada de San Juan, numerosos rincones de la Comunidad Autónoma Vasca acogen fiestas patronales, de barrios, diversos rituales y, cómo no, multitudinarias hogueras. En las plazas de los pueblos, por ejemplo, cuadrillas colocan un tronco pelado (el “árbol de San Juan”), para prenderle fuego posteriormente. En la noche que va del 23 al 24 de junio, conocida popularmente como la más corta del año (aunque en realidad es la del 21 de junio), se celebra por todo lo alto la llegada del solsticio de verano.
En Gipuzkoa, por ejemplo, destacan las celebraciones de Tolosa, Eibar, Arrasate-Mondragón, Hernani y Andoain, entre otros muchos lugares. En Tolosa, preparan un amplio programa de actividades de lo más diversas, como el popular desfile a cargo de bordondantzaris, txistularis, escopeteros y los miembros de la Banda de Música. Por otro lado, Eibar acoge numerosas actividades como conciertos, espectáculos de danza, competiciones deportivas, pasacalles, talleres infantiles…
En cuanto a Álava se refiere, cabe destacar la tradicional celebración que se lleva a cabo en Laguardia: el personaje denominado “cachimorro” desfila frente a los danzantes, destacando gracias a su colorida indumentaria. Se dirigen junto al alcalde y al regidor síndico a la plaza del pueblo, donde se procede a descender la bandera de Laguardia. Después, en la iglesia de San Juan se postra dicha bandera frente a la Virgen del Pilar, mediante la ceremonia conocida como la tremolación de la bandera. San Juan también se celebra en municipios como Salvatierra-Agurain y Amurrio.
Asimismo, son muchos los municipios vizcaínos que festejan de forma especial San Juan. Destacan las fiestas de Leioa (con su multitudinaria hoguera junto al Ayuntamiento, el akelarre en los txosnas o multitud de conciertos), Muskiz (verbenas, concursos, conciertos, actividades infantiles…), Getxo, Bermeo, Sopelana o el barrio Amalloa de Markina-Xemein. En la capital, se celebra una multitudinaria hoguera en Artxanda.


Fuente: HABE

AKELARRE, danza de las brujas.

La palabra akelarre viene del euskera, “aker”=macho cabrío; “larre”= campo, lugar donde las brujas, sorginak en euskera, celebran sus reuniones y sus rituales. Se dice también que su nombre viene del prado que está al lado de una de las pequeñas cuevas de Zugaramurdi, que era donde pretendidamente se celebraban las reuniones de ellas. Los akelarres tuvieron una gran resonancia en Euskal Herria ya que fue un foco importante de brujería.
Sorginak se traduce como comadronas (sor+egin). Eran curanderas, ayudantes de Mari, diosas de la fecundidad y de la vida. Luego, la inquisición les relacionó con los akelarres y el mal, surgiendo así las leyendas. La condición de bruja estaba por encima de sexos, edade, oficios y condicines sociales. Hoy las brujas han quedado convertidas en mero recuerdo, cuando no en fuente de especulaciones eruditas.
Se cree que en estas celebraciones las cohortes de brujas solían venerar a Akerbeltz (un macho cabrío negro), que tras horas de cánticos y ofrendas orgiásticas podrían abrir un portal infernal en el centro del campo o cosechal para ofrendar culto y consulta a Satán, con el fin de obtener riquezas y poderes sobrenaturales.
Se realizan en días de luna llena, buscando aplacar las fuerzas negativas, bajo un árbol sagrado. Se baila, se bebe, come y canta. Al alcohol se unía el sexo, del que se dice corría en abundancia (solían tener lugar actos de homosexualidad, aunque predominaban los heterosexuales), los alucinógenos y otros tipos de drogas distorsionadoras del comportamiento humano, con el fin de alcanzar el éxtasis durante el rito. Frecuentemente tales drogas se preparaban allí mismo y se consumían a través de pócimas y otros brebajes. Según algunos historiadores, se jugaba a la ruleta rusa con el “pedo” del macho cabrio, altamente tóxico y mortal, acercando para ello la nariz al orificio pertinente; otros dicen que la presencia del macho cabrío se limita a ser la representación de Mayi, como queda dicho (más creíble).
A la luz de hogueras y al son del txistu y el tamboril, brujas y brujos danzaban de manera desenfrenada y en mezcolanda. En otros akelarres el baile al parecer comenzaba de manera ordenada, haciéndose en circulo, o rueda y vueltos hacia el exterior todos los danzantes.
Se ve en muchas leyendas que las brujas se convierten en animales, normalmente en gatos negros. En la mitología vasca aparece frecuentemente como mala y ambiciosa, también como amiga del diablo practicando akelarres en cuevas y bosques.
En todas estas celebraciones la mujer ocupa un lugar preponderante, siendo la sociedad claramente matriarcal. Se habla también de la necesidad de procreación ante las duras condiciones de la época, que hacían que el número de mujeres fuera menor que el de los hombres. Por ello los hijos sabían quién era su madre, no así muchas veces su padre, que tampoco tenía importancia, de ahí el matrilinealismo y la importancia de la mujer, matriarcado vasco. Existe también quien piensa que la existencia de muchas menos mujeres que hombres, obedece más a un control de natalidad al igual que practican las tribus amazónicas actuales, donde sólo se admite un número de mujeres, para no llegar así a una natalidad imposible de mantener por una tribu nómada o seminómada y en aquellas condiciones de supervivencia. Esto pudo ser el origen de los akelarres en tiempos muy muy remotos, luego sólo sería recuerdos de los mismos y simples fiestas religiosas.
Existen diferentes lugares dónde se realizaban este tipo de reuniones, pero los más destacados son las cuevas de Zugaramurdi situadas al noroeste de la provincia de Navarra, cerca de la frontera de Dantxarinea con Francia y el monte Amboto. que se encuentra en las montañas del Duranguesado, formando parte del Parque Natural de Urkiola.
Desde un punto de vista antropológico, los akelarres son reminiscencias de los ritos paganos, que se celebraban de forma clandestina al no estar admitidos por las autoridades religiosas de la época. Pudo haber alguna fiesta nocturna entre personas normales y corrientes, quienes, tal vez por culpa de la droga, hicieron algunas tonterías que en estado ebrio no hubieran realizado ni a la fuerza. Pero nada más.


Compilado de Información realizado por: MAITAGARRI